Nuestra aula ideal de música

Así sería nuestra clase de música

Nuestra aula no es la típica clase con mesas y sillas, es un espacio abierto para que los niños de 3 a 5 años puedan moverse y jugar sin miedo.

Lo más importante es el centro del aula: una alfombra grande y cómoda donde nos sentamos todos en círculo. Aquí es donde cantamos, nos miramos a los ojos y hacemos las asambleas. No hay nada por medio para que, en cuanto suene la música, puedan saltar o bailar sin chocarse con nada.

En un lado tenemos los instrumentos en estanterías bajas. Nos gusta que estén en cestas a su altura para que ellos mismos puedan coger las maracas, los cascabeles o las cajas chinas y luego guardarlos en su sitio. Así aprenden a ser autónomos y a cuidar sus cosas.

También tenemos un espejo grande en la pared. A estas edades les encanta verse mientras bailan o hacen muecas al cantar. Al lado del espejo tenemos el baúl de los disfraces, que está lleno de pañuelos de colores y cintas. Los usamos para "dibujar" la música en el aire: si la música es suave, movemos el pañuelo despacio; si es rápida, lo agitamos fuerte. Este tipo de actividades la trabajamos el primer curso en motricidad, la cual nos gusto bastante y nos gustaría plasmarla en nuestra aula.

Nuestro objetivo es que la clase sea un sitio tranquilo visualmente. No nos gusta llenar las paredes de cosas que distraigan. Tenemos unos dibujos sencillos que les explican qué vamos a hacer cada día y luces que podemos bajar cuando llega el momento de relajarse al final de la clase. Es un sitio seguro donde lo principal es que se lo pasen bien escuchando.

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